martes, 23 de junio de 2026

Segura hasta aquí -



Vengo desde el trono de Dios

He hablado con él

De donde Sali me recordó 

y quien fui yo


en aguas profundas 

yo navegue

pero alguien conmigo navego

segura estoy en la tempestad

pues mi amigo está


Me trajo hasta aquí

Segura hasta aquí

El creador de la luna y el mar

Conmigo esta

Su misericordia no me faltó

Su Gracia en mi prevaleció

Esta es mi historia

A Dios sea la Gloria,

Me guardo


Parada observé en la tempestad

De mi se alejó 

Pude allí estar en paz

Cuando el hablo a mi corazón

Yo realmente no lo se que ha de venir 

Más no dudo, no tengo mas de amor

Sigo de pie, esta es mi historia

El me guardo


Me trajo hasta aquí

Segura hasta aquí

El creador de la luna y el mar

Conmigo esta

Su misericordia no me faltó

Su Gracia en mi prevaleció

Esta es mi historia y es mi canción

Esta es mi historia, A Dios sea la Gloria

Me guardo.,  me guardo.


Musical: Segura hasta aquí - Palabra de Vida. 


¿Es amor verdadero?



¿Realmente lo amo?


¿Cómo saber si realmente amamos a alguien? Nuestra actitud hacia esa personas puede revelarnos si realmente lo amamos.


Sabemos por la Biblia que Dios puede ver nuestros corazones, pero, también, no ignoramos que nuestro corazón es engañoso. Entonces, como saber si amamos realmente a Jesús. La Palabra de Dios puede respondernos esta pregunta.

Lucas 7.36-48


La persona que ama realmente a Jesús es aquella responde a él con actitud de devoción.


Requisitos para amar a Jesús:

    1. Conocer a Jesús. “Sabía” (vs.37)


1.a. Comprender nuestra condición:

Tener un pleno conocimiento acerca de quién es cómo es Jesús nos llevará a entender nuestra condición, cómo somos nosotros. Mientras Dios es Santo, nosotros somos pecadores.

La mujer que Lucas menciona comprendía su condición, sabía que era pecadora.

La Palabra de Dios dice que todos somos pecadores (romanos 3.23), que no hay justo ni aún uno.

La única manera de conocer a Jesús es aceptándolo como nuestro Salvador. Para aceptarlo debemos haber reconocido, primero, que estamos separados de Dios, el pecado nos impide que lo conozcamos. Debemos reconocer que dependemos de Dios, sin él nada somos.


1.b. Experimentar el perdón:

Cuando conocemos a Jesucristo como nuestro Salvador experimentamos el perdón. Dios perdona los pecados del pasado, del presente y del futuro cuando le recibimos en nuestro corazón.

La mujer pecadora entendió que Jesús le había perdonado todos sus pecados.

Comprender cuánto nos perdonó Dios produce una respuesta en nosotros: amarlo más. Al que más se le perdona, más ama.


El segundo requisito para saber si amamos verdaderamente a Jesús es:

    2. Responder a Él con actitud de devoción.

La devoción es:

- Contemplación maravillosa.

- Sagrada reverencia.

- Actitud piadosa hacia la persona de Dios: amor y temor entremezclados.

- Admiración exhibida en acción.

La admiración exhibida en acciones se muestra en el versículo 38. ¿Qué empezó a hacer aquella mujer de la que habla Lucas? Comenzó a lavarle lo pies. Ese fue su acto de devoción. Una tarea común la convirtió en un acto de devoción.

¿Cuál puede ser nuestro acto de devoción? Nuestro devocional, nuestro tiempo con Dios cada día puede convertirse en un acto de devoción.


Algunas características del acto de devoción de esta pecadora:

2.a Su devoción fue sin temor.

Los fariseos llamaban pecadoras a las mujeres de mala reputación. Sin embargo, esta mujer no temió ser juzgada por lo que los demás pensaran. A pesar de tener que soportar los prejuicios, ella prefirió acercarse a Jesús y derramar sus lágrimas delante del Señor.

Contraria a la actitud de los fariseos, Jesús prefiere perdonar antes que juzgar. Podemos acercarnos a él confiadamente, sin temor. (Hebreos 4.16) 

En los tiempos de Jesús no estaba bien visto que una mujer lleve el pelo suelto. Sin embargo, ella prefirió la deshonra frente a los fariseos antes que no secar los pies del Maestro con sus cabellos.

¿Cómo es nuestro tiempo con Dios? ¿Puedes derramar todo tu ser delante de él? ¿Tienes una relación intima con Jesús? ¿ Te acercas confiadamente ante el trono de Dios?

2.b. Su devoción fue con humildad hacia Dios.

El lavamiento de pies era una tarea de humilde servicio y comodidad para el huésped. Era una característica de la hospitalidad. Los siervos de los dueños de la casa hacían esa tarea. Esta mujer no era la sierva del dueño de esa casa ni siquiera era su casa. Jesús no se encontraba en la casa de esta mujer como para que ella le lavara los pies, pero a ella no le importó lavarle los pies, no le intereso humillarse delante de él, a pesar de que era una tarea para esclavos.

Como un ejemplo de humildad, Jesús se hizo hombre siendo Dios, como la actitud de un siervo frente a un rey, así fue, la actitud de aquella mujer.

No tenemos que cambiar de lugar. Nosotros siempre seremos los siervos, mientras que Jesús será eternamente Rey.

¿Reconoces todos tus defectos delante de Dios? Si nos humillamos delante de él, él se encargará de exaltarnos.

La confesión es un acto de humillación delante de Dios. ¿Con cuanta frecuencia confiesas tus pecados con una actitud de humildad delante de Dios? ¿Cuándo fue la última vez que lloraste por tu pecado?

La humildad es la modestia de espíritu, reconocer nuestra necesidad, dependencia de Dios. Ser humildes implica ser sinceros delante de la presencia de Dios.


2.c. Su devoción fue con fervor hacia Jesús.

Esta mujer besaba los pies de Jesús. Estos besos significaban devoción genuina. 

Lo contrario al fervor es la frialdad.

Cuando el hijo prodigo regreso a su casa, su padre lo beso. 

El fervor es ese deseo, esa pasión, ese anhelo de estar con Jesús. El primer amor.

Si regresa una persona muy querida que hace tiempo que no ves, ¿cómo la recibís? ¿Con un frío hola o con un abrazo caluroso?

¿Cómo es tu tiempo con Dios: fervoroso o lleno de frialdad? ¿Hacer tu devocional sólo para cumplir o porque realmente anhelas pasar tiempo con Dios?


2.d. Su devoción fue lo mejor para Jesús.

Esta mujer podría haber usado agua para lavarle los pies. Esto no hubiera estado mal, hubiera hecho lo que cualquiera podría hacer. Pero, esta mujer decidió darle lo mejor que tenia. Ella prefirió ungir los pies de Jesús con perfume, pero no con cualquier perfume, era el perfume de alabastro, el mejor de su clase.

Esta actitud me recuerda a la actitud que tuvo David cuando compró el terreno para el templo. Él no ofrecería algo a Dios que no le costara. 

¿Le estas dando tu mejor tiempo a Dios o lo que sobra? ¿Qué sacrificas para pasar tiempo con él? 

Advertencia:

A Satanás no le agrada que amemos a Dios, de modo que, buscara la manera de distraerte de tu tiempo con Dios. Por eso, sería bueno que encontraras un lugar y un tiempo en el cual nadie pueda interrumpirte, apaga todo lo que pueda distraerte y, por sobre todas las cosas, intenta ocupar tu mayor tiempo en la oración, antes y después de leer la Palabra.


La persona que realmente ama a Jesús es aquella que le responde con una actitud de devoción, tal como lo hizo aquella mujer en la Biblia.


¿Sos como ella? Tal vez no, pero te gustaría serlo. Entonces recuerda que tener un pleno conocimiento acerca de quién es y como es Dios nos ayudará a comprender nuestra condición, somos pecadores y necesitamos de Dios. Entender esta verdad con nuestra mente y nuestro corazón nos llevará a tener una actitud de verdadera devoción. Una mejor actitud de devoción implica tener un tiempo con Dios:  

    • en completa sinceridad y humildad, de manera que puedas derramar todo tu ser delante de él, sin temor a acercarnos a su trono 

    • en constante fervor y dando lo mejor.

¿Estás dispuesto a amar más a Jesús?


jueves, 23 de octubre de 2025

Reseña: Detrás del Velo. Un estudio de la vida de Lea de Michelle Kafer



Adquirí este libro en una conferencia de Sociedades Bíblicas. Sin referencias previas sobre la autora, me decidí a comprarlo. Si bien suelo ser reacia a comprar libros escritos por mujeres, y más aún por autoras que me son desconocidas, la temática capturó mi atención por completo: la vida de Lea. Inicialmente, dudé que la figura de Lea ofreciera un estudio profundo. Mi recuerdo se limitaba a que fue la primera esposa de Jacob, entregada por un padre engañador. Nunca me había detenido a considerar las expectativas que ella pudo haber tenido de aquel matrimonio. Lea siempre ocupó un segundo plano frente a Raquel, la amada, la verdadera protagonista de la historia de amor por la que un hombre estuvo dispuesto a trabajar siete años. En contraste, la figura de Lea parecía desvanecerse.

Que la vida de Lea fuera el tema central de este libro despertó mi interés. Desde hace tiempo he estado estudiando las mujeres de la Biblia y, por alguna razón, el estudio de Lea ha llegado a mi vida.

Aunque no conocía a la autora, Michelle Kafer, ni había escuchado previamente de ella, me resultó notable su formación académica en filosofía, economía y negocios, un conocimiento que complementa su saber teológico. Considero que el estudio adicional a las Escrituras enriquece el abordaje bíblico, ofreciendo diferentes ángulos y perspectivas que permiten una aplicación más amplia de las verdades bíblicas a nuestra vida.

Para complementar la reseña, consulté la web de la autora, donde encontré unas breves palabras sobre ella con las que me sentí profundamente identificada:

"La búsqueda del conocimiento siempre ha formado parte de mi personalidad. La curiosidad me mantiene en busca de conversaciones sobre todo tipo de temas que despiertan el interés de la gente... Mis títulos académicos consisten en una Licenciatura en Economía y Filosofía, así como una Maestría en Administración de Empresas y Economía. Si bien estos títulos han ampliado mi conocimiento, en mayor medida han fortalecido mi fe en y a favor de una cosmovisión bíblica."

A partir de estas consideraciones, quiero compartirles el contenido esencial de Detrás del Velo: Un estudio de Lea.

Michelle Kafer nos presenta a Lea como una de las figuras menores entre las grandes, una mujer que ha sido nombrada en la Biblia, pero que a menudo pasa desapercibida. Su vida nos ofrece la clave para acceder a un valioso tesoro preservado en las Sagradas Escrituras: verdades profundas que, en ocasiones, no notamos que han estado siempre ante nuestros ojos.

La vida de Lea es abordada como un viaje a un diario personal y profundamente espiritual, en el que se puede vislumbrar el Evangelio entretejido. Cada hito de su vida está reflejado en los nombres de sus hijos; como afirma Michelle Kafer, cada nombre es "una ventana a las meditaciones de su corazón". Rechazada desde el primer momento por su esposo, Lea encuentra en Dios su verdadero amor y refugio.

"Su historia es antigua, pero su mensaje es relevante para el día de hoy."

Algunos temas que podrás encontrar en este libro: ¿es real el amor a primera vista? ¿Cómo la cultura nos influye en nuestras expectativas sobre el amor? ¿Cómo puede afectar el rol como padres en la vida de los hijos? ¿Qué debemos hacer cuando somos “víctimas” de decisiones ajenas a nosotras, pero que nos afectan? ¿Qué hacer con anhelos incumplidos, relaciones rotas o asuntos no resueltos? ¿Qué hacer frente al rechazo de quienes deberían amarnos? ¿Qué hace Dios con nuestro sufrimiento? ¿Cómo tener contentamiento? ¿Cómo afecta la individualidad en el matrimonio? ¿Cómo alabar en medio de la aflicción? ¿Qué hacer cuando te encuentras en un desierto espiritual? ¿Cómo nos perjudica actuar en nuestras fuerzas? ¿Dónde está tu confianza, en tus habilidades o en Dios? ¿En quién debemos gloriarnos? ¿A dónde pertenecemos? ¿Quién es mi justicia? ¿Dónde está mi verdadera recompensa? 

Este libro me ha llenado el corazón, reflexionando quizás en cosas que ya sabía, pero que nunca está de más refrescar y volver a ponerlas en el corazón. La profundidad y la precisión bíblica para abordar cada uno de los temas es un deleite. Los conceptos claros y fácil de entender combinados con la vida llevan a convertir este libro en un tesoro, digno de tener en la biblioteca y consultar cada tanto. 

Espero que puedas disfrutar de la lectura de este libro tipo estudio para que, así como Lea, puedas atravesar la vida cristiana aferrada a lo eterno, puesto los ojos en Jesús.


jueves, 31 de julio de 2025

Mujer, todo el pecado él quito

Cuando las culpas del pecado te asfixien, recuerda que Él quito de en medio todo pecado. Todo aquello que nos declaraba culpable fue clavado en esa cruz garantizando nuestra pertenencia a Cristo. Fuimos redimidas de la potestad de las tinieblas, fuimos compradas por su sangre y ahora somos suyas. Él es nuestro defensor. Nadie podrá volver a culparnos de nuestros pecados. Él nos libero.  

14 anulando el acta de los decretos que había contra nosotros, que nos era contraria, quitándola de en medio y clavándola en la cruz, 15 y despojando a los principados y a las potestades, los exhibió públicamente, triunfando sobre ellos en la cruz. Colosenses 2:14-15


"Él Nos Liberó"

Verso 1

Cuando las culpas me quieren vencer,

cuando el pasado vuelve a doler,

recuerdo el precio que pagó por mí,

todo fue clavado allí, en esa cruz por mí.


Verso 2

Ya no hay cadenas sobre mi andar,

ya no hay condena que me pueda atar,

fuimos compradas con sangre de amor,

fuimos redimidas por el Salvador.


Estribillo

Él nos liberó, nos dio identidad,

borró el decreto de nuestra maldad.

Nada ni nadie nos puede acusar,

Cristo es mi juez, mi paz, mi verdad.

Él es mi defensor, en Él soy libre hoy.


Verso 3

La oscuridad no tiene poder,

salimos del reino que nos vio caer.

Ahora somos suyas, en Él vivimos,

ya no tememos, en gracia existimos.


Estribillo

Él nos liberó, nos dio identidad,

borró el decreto de nuestra maldad.

Nada ni nadie nos puede acusar,

Cristo es mi juez, mi paz, mi verdad.

Él es mi defensor, en Él soy libre hoy.


Puente

Clavó en la cruz toda mi culpa,

con su victoria ya no hay duda.

Soy suya, soy suya, por siempre suya…

¡Libre en Jesús!


Él nos liberó, nos dio identidad,

borró el decreto de nuestra maldad.

Él es mi defensor, en Él soy libre hoy...

Libre en Jesús… libre en Jesús...


jueves, 5 de junio de 2025

Se Ríe de lo Porvenir: Una Risa que Nace de la Fe

 




"Fuerza y honor son su vestidura, y se ríe de lo porvenir."

— Proverbios 31:25


Hay risas que esconden temor, otras que son puro sarcasmo, y también aquellas que nacen del alma tranquila. En la Biblia encontramos dos tipos de risa profundamente distintas: la risa de Sara y la risa de la mujer virtuosa en Proverbios 31.


Cuando Dios le promete a Abraham que Sara tendría un hijo, ella reacciona con una risa escéptica. ¿Cómo no hacerlo? Tenía años deseando ser madre y ya era anciana. Su risa (Génesis 18:12) es una mezcla de incredulidad y resignación. Pero Dios no la reprende con dureza. Al contrario, transforma esa risa en una experiencia de fe. Tiempo después, cuando nace Isaac —cuyo nombre significa “risa”— Sara ríe de nuevo, pero esta vez con gozo:

"Dios me ha hecho reír, y cualquiera que lo oyere se reirá conmigo.” (Génesis 21:6)


En contraste, la mujer de Proverbios 31 se ríe de lo porvenir. Su risa no nace del escepticismo, sino de la confianza. Ella no teme al futuro porque su fuerza está anclada en Dios. No se ríe por desconocer los desafíos que vendrán, sino porque ha aprendido a descansar en las promesas del Señor. Vive con propósito, dignidad y fe.


🌱 Entre Sara y la Mujer Virtuosa

Ambas risas nos hablan de un proceso:


Sara ríe porque no entiende cómo Dios podría obrar en lo imposible.


La mujer virtuosa ríe porque ya ha aprendido que Dios siempre obra, incluso en lo imposible.


Una representa el inicio del camino de fe; la otra, la madurez de una vida caminando con Dios. Y tal vez, si somos honestas, muchas veces estamos más cerca de la risa de Sara que de la de la mujer de Proverbios. Dudamos, nos reímos por no llorar, nos cuesta confiar.


Pero Dios es paciente. Él toma nuestras risas nerviosas, nuestras dudas, y las transforma en testimonio. Donde hubo escepticismo, Él siembra gozo. Donde hubo temor, Él edifica confianza.


🙌 Ríe, pero con Esperanza

Hoy, quizás no entiendas cómo se resolverá cierta situación. Quizás hay promesas que parecen demasiado lejanas. Pero hay una risa que viene del cielo, una risa tranquila que nace cuando decidimos confiar.


Que podamos vestirnos, como dice el versículo, de fuerza y honor, y mirar hacia el futuro sin miedo. Que nuestra risa no sea de burla ni de duda, sino una expresión serena de quienes saben que el porvenir está en manos de un Dios fiel.

lunes, 19 de mayo de 2025

El Dios de los imposibles



Genesis 17:15 Dijo también Dios a Abraham: A Sarai tu mujer no la llamarás Sarai, mas Sara será su nombre. 

Dios, quien es fiel a su propósito pese al error humano, se aparece nuevamente a Abram para reafirmar el pacto original y comprometerse nuevamente a esa relación ya establecida. (Comentario Mundo Hispano) 

La bondad gratuita de Dios brilla más claramente, porque, aunque los hombres impiden el curso de ella por obstáculos propios, sin embargo, les llega. Calvino

Dios se le aparece a Abram como el Todopoderoso - El Shaddai revelando su persona y carácter. Dios desea recordarle su promesa. Solo que esta vez Dios, menciona a Sara como parte de su plan. Dios poné más imposibles a su propio plan. Sara era esteril y ya entrada en años como para que pudiera concebir. Sin embargo, Dios tenía un plan para sus vida, para la vida de Sara. Dios cambia el nombre a princesa como parte de la proyección de su plan: será madre de naciones. También el cambio de nombre funciona como una garantía de parte de Dios. 

16 Y la bendeciré, y también te daré de ella hijo; sí, la bendeciré, y vendrá a ser madre de naciones; reyes de pueblos vendrán de ella. 

Solo si somos bendecidas por Dios puede salir bendición para otros. La bendición vino a Sarai y a través de ella pudo ser de bendición a Abraham. Dios usó a Sara para ser de bendición a los demás. La bendición de Jehová para Sara era un hijo. Como si Abram estuviera dudando, Dios le re afirma: Si, la bendeciré. Dios nos recuerda siempre sus promesas. Nuestra tendencia es a olvidar las bondades de Dios, olvidamos lo poderoso que es y los milagros que él puede hacer.  

Al enfatizar en la palabra «ella», Dios muestra su plan de que este hijo no vendría de una madre sustituta (como con Agar e Ismael). Sara misma daría a luz, aunque había pasado de la edad normal para eso. (Comentario EWord)

17 Entonces Abraham se postró sobre su rostro, y se rio, y dijo en su corazón: ¿A un hombre de cien años ha de nacer hijo? ¿Y Sara, ya de noventa años, ha de concebir? 

La novedad de la cosa le sorprende tanto, que por un corto tiempo está confundido; Sin embargo, él se humilla ante Dios, y con la mente confundida, postrado en la tierra, él, por fe, adora el poder de Dios. Calvino

Si bien sólo fueron pensamientos, en su interior, quizás por lo engañoso del corazón, Abram le costaba creer en lo que Dios le estaba diciendo. Le costaba creer porque lo que Dios le decía era simplemente imposible. Sin embargo, a pesar de estar desconcertado, de no comprender, Romanos 4.17-21 nos enseña que Abraham confió en la promesa de Dios, creyó en su Palabra 

La risa de Abraham no parece ser una de duda cínica, sino una de alegría por algo que sabía que parecía imposible por la apariencia externa, pero que Dios podía hacer. (Comentario EWord)

El pensamiento desconcertante repentinamente se precipitó sobre su mente, "¡Qué cosa más extraña es que un hijo nazca hasta los cien años!" Esto, sin embargo, parece ser una especie de competencia entre la razón carnal y la fe; porque aunque Abraham, postrado reverentemente ante Dios, somete su propia mente a la palabra divina, todavía está perturbado por la novedad del asunto. Respondo que esta admiración, que no obstruyó el curso del poder de Dios, no fue contraria a la fe; más aún, la fuerza de la fe brilló con mayor intensidad al superar un obstáculo tan arduo. Calvino

"Y no se debilitó en la fe al considerar su cuerpo, que estaba ya como muerto (siendo de casi cien años), o la esterilidad de la matriz de Sara. Tampoco dudó, por incredulidad, de la promesa de Dios, sino que se fortaleció en fe, dando gloria a Dios, plenamente convencido de que era también poderoso para hacer todo lo que había prometido". (Romanos 4:17-21)

¿Dudar o tener fe? Esa es la cuestión.

Abram se estaba convirtiendo en un gran hombre de fe, pero no se hace un gran hombre de fe de un día para otro. Se necesitan muchos años donde Dios trabaje en la vida de un hombre, años de confiar en Dios en los momentos triviales, intercalados por unos encuentros espectaculares con el Señor. (Comentario EWord)

La promesa de un hijo por medio de Sara demandaba fe en Dios y una espera adicional. A Abraham le parecía más fácil andar por lo visible y no por lo invisible en lo cual debía ejercitar nuevamente la fe en Dios. (Comentario Mundo Hispano)

El Señor a menudo renueva esta promesa; porque la repetición misma muestra que no se prometió ninguna bendición común. (Comentario Calvino)

18 Y dijo Abraham a Dios: Ojalá Ismael viva delante de ti. 

Abram estaba tan desconcertado que se imaginó que la promesa de la descendencia vendría por Ismael. Abram tenía un pensamiento racional, pero Dios no siempre actúa de forma racional. Los pensamientos y planes de nuestro Dios se nos escapan a nuestra mente.

"Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos, dijo Jehová. Como son más altos los cielos que la tierra, así son mis caminos más altos que vuestros caminos, y mis pensamientos más que vuestros pensamientos" Isaias 55:8-9.

Lo grandioso de esto es que aunque no entendamos todo, podemos estar completamente seguros en él, poner nuestra fe en él, descansar que sus pensamientos y sus planes para nuestras vida son mejores, más altos, con mayor peso de Gloria, Él cumple sus promesas.  

Durante nuestra incertidumbre, podemos decir como Job: “Yo sé que mi Redentor vive, Y al fin se levantará sobre el polvo; Y después de deshecha esta mi piel, En mi carne he de ver a Dios; Al cual veré por mí mismo, Y mis ojos lo verán, y no otro, Aunque mi corazón desfallece dentro de mí” Job 19:25-27.

“Puse mi fe en Jesús, Mi ancla firme está, Mi esperanza y un fundamento firme, el nunca me dejará caer” 




19 Respondió Dios: Ciertamente Sara tu mujer te dará a luz un hijo, y llamarás su nombre Isaac; y confirmaré mi pacto con él como pacto perpetuo para sus descendientes después de él. 


Ante la confusión de Abram, Dios le reafirma con claridad que la descendencia del pacto vendrá de Sara. Despierta la mente de su siervo dormida. Le dice con firmeza: 'Será Sara quien te dará un hijo'. Es como si le dijera: 'Aunque te cueste creerlo, tu descendencia nacerá de ella. Sus pensamientos estaban confinados dentro de unos límites muy estrechos, le pide que amplíe su mente para contemplar su promesa de su futuro descendiente por Sarai.

Dios no es hombre, para que mienta, ni hijo de hombre para que se arrepienta. Él dijo, ¿y no hará? Habló, ¿y no lo ejecutará? Números 23.19

¿Te cuesta creer en las promesas de Dios? Parece que a Abram también le costaba creer en lo imposible.

Además de reafirmar la promesa de su descendencia, Dios le manda a nombrar a su hijo: Isaac (rie) 

La bendición que viene de Dios trae felicidad a la vida. No sólo una sonrisa que ilumina los rostros sino una alegría interna que se traduce en agradecimiento a nuestro Dios. 

Seguramente el nombre de Issac le recordaría a Abram que Dios a pesar de nosotros cumple sus promesas. 

20 Y en cuanto a Ismael, también te he oído; he aquí que le bendeciré, y le haré fructificar y multiplicar mucho en gran manera; doce príncipes engendrará, y haré de él una gran nación. 

Dios escucha la oración de un padre. Dios sabía que Ismael ocupaba un lugar importante en el corazón de Abram. Por eso, Dios le prometió una gran nación para Ismael. Ismael no quedaría desplazado. Él también tendría su lugar.  Él también tendría su lugar por lo menos en lo concerniente a la vida terrenal. 


La diferencia más destacada es que la descendencia de Ismael, fruto de un plan humano, no llegará a ser parte del pacto. Gal 4:21-31 (Comentario Mundo Hispano)

El pacto de Dios será con Isaac. Porque el plan de Dios era mucho más trascendente de lo que Abram se podía imaginar. El pacto de Dios se cumpliría en el tiempo de Dios. 

El pacto debía cumplirse a su tiempo. (M. Henry)

21 Mas yo estableceré mi pacto con Isaac, el que Sara te dará a luz por este tiempo el año que viene. 22 Y acabó de hablar con él, y subió Dios de estar con Abraham.

Tres veces, Dios le repite que de Sara vendrá la descendencia para el pacto. A veces necesitamos que nos repitan las promesas de Dios para que penetren en nuestro corazón hasta saciar nuestra alma.

viernes, 9 de mayo de 2025

Mujer, busca respuestas divinas



Es interesante notar que el capítulo 16 de Génesis, que nos contará la historia de Agar e Ismael, comienza con la frase “Sarai mujer de Abram no le daba hijos” y termine con “ Era Abram de edad de ochenta y seis años, cuando Agar dio a luz a Ismael.”

Aparentemente un problema humano que evidentemente preocupaba a Sara y seguramente a Abram. Si bien la preocupación podría haber comenzado en Sara, para Abram no le fue indiferente. A un problema humano, se obtuvo una respuesta humana. Esta situación no fue llevada a la presencia de Dios sino que inmersa en la ceguera espiritual y en el pragmatismo, Sara decidió buscar una solución rápida y eficiente, o eso creyó que era, al entregarle a Agar a Abram para concebir un hijo. 

¿Cuántas veces dejamos que los problemas nos nublen de tal manera que no permiten poner los ojos en el cielo y buscar a Dios? Al poner los ojos en el cielo, buscar a Dios, se abre una nueva perspectiva que nos permite ver con los ojos de la gracia y de la fe llevándonos a descansar en su persona y en su poder. No siempre habrá un cambio de circunstancias, pero siempre habrá un cambio de corazón.

«Muéstrame, oh Jehová, tus caminos; Enséñame tus sendas. Encamíname en tu verdad, y enséñame, Porque tú eres el Dios de mi salvación; En ti he esperado todo el día.» Salmo 25.4-5