martes, 23 de junio de 2026

Segura hasta aquí -



Vengo desde el trono de Dios

He hablado con él

De donde Sali me recordó 

y quien fui yo


en aguas profundas 

yo navegue

pero alguien conmigo navego

segura estoy en la tempestad

pues mi amigo está


Me trajo hasta aquí

Segura hasta aquí

El creador de la luna y el mar

Conmigo esta

Su misericordia no me faltó

Su Gracia en mi prevaleció

Esta es mi historia

A Dios sea la Gloria,

Me guardo


Parada observé en la tempestad

De mi se alejó 

Pude allí estar en paz

Cuando el hablo a mi corazón

Yo realmente no lo se que ha de venir 

Más no dudo, no tengo mas de amor

Sigo de pie, esta es mi historia

El me guardo


Me trajo hasta aquí

Segura hasta aquí

El creador de la luna y el mar

Conmigo esta

Su misericordia no me faltó

Su Gracia en mi prevaleció

Esta es mi historia y es mi canción

Esta es mi historia, A Dios sea la Gloria

Me guardo.,  me guardo.


Musical: Segura hasta aquí - Palabra de Vida. 


¿Es amor verdadero?



¿Realmente lo amo?


¿Cómo saber si realmente amamos a alguien? Nuestra actitud hacia esa personas puede revelarnos si realmente lo amamos.


Sabemos por la Biblia que Dios puede ver nuestros corazones, pero, también, no ignoramos que nuestro corazón es engañoso. Entonces, como saber si amamos realmente a Jesús. La Palabra de Dios puede respondernos esta pregunta.

Lucas 7.36-48


La persona que ama realmente a Jesús es aquella responde a él con actitud de devoción.


Requisitos para amar a Jesús:

    1. Conocer a Jesús. “Sabía” (vs.37)


1.a. Comprender nuestra condición:

Tener un pleno conocimiento acerca de quién es cómo es Jesús nos llevará a entender nuestra condición, cómo somos nosotros. Mientras Dios es Santo, nosotros somos pecadores.

La mujer que Lucas menciona comprendía su condición, sabía que era pecadora.

La Palabra de Dios dice que todos somos pecadores (romanos 3.23), que no hay justo ni aún uno.

La única manera de conocer a Jesús es aceptándolo como nuestro Salvador. Para aceptarlo debemos haber reconocido, primero, que estamos separados de Dios, el pecado nos impide que lo conozcamos. Debemos reconocer que dependemos de Dios, sin él nada somos.


1.b. Experimentar el perdón:

Cuando conocemos a Jesucristo como nuestro Salvador experimentamos el perdón. Dios perdona los pecados del pasado, del presente y del futuro cuando le recibimos en nuestro corazón.

La mujer pecadora entendió que Jesús le había perdonado todos sus pecados.

Comprender cuánto nos perdonó Dios produce una respuesta en nosotros: amarlo más. Al que más se le perdona, más ama.


El segundo requisito para saber si amamos verdaderamente a Jesús es:

    2. Responder a Él con actitud de devoción.

La devoción es:

- Contemplación maravillosa.

- Sagrada reverencia.

- Actitud piadosa hacia la persona de Dios: amor y temor entremezclados.

- Admiración exhibida en acción.

La admiración exhibida en acciones se muestra en el versículo 38. ¿Qué empezó a hacer aquella mujer de la que habla Lucas? Comenzó a lavarle lo pies. Ese fue su acto de devoción. Una tarea común la convirtió en un acto de devoción.

¿Cuál puede ser nuestro acto de devoción? Nuestro devocional, nuestro tiempo con Dios cada día puede convertirse en un acto de devoción.


Algunas características del acto de devoción de esta pecadora:

2.a Su devoción fue sin temor.

Los fariseos llamaban pecadoras a las mujeres de mala reputación. Sin embargo, esta mujer no temió ser juzgada por lo que los demás pensaran. A pesar de tener que soportar los prejuicios, ella prefirió acercarse a Jesús y derramar sus lágrimas delante del Señor.

Contraria a la actitud de los fariseos, Jesús prefiere perdonar antes que juzgar. Podemos acercarnos a él confiadamente, sin temor. (Hebreos 4.16) 

En los tiempos de Jesús no estaba bien visto que una mujer lleve el pelo suelto. Sin embargo, ella prefirió la deshonra frente a los fariseos antes que no secar los pies del Maestro con sus cabellos.

¿Cómo es nuestro tiempo con Dios? ¿Puedes derramar todo tu ser delante de él? ¿Tienes una relación intima con Jesús? ¿ Te acercas confiadamente ante el trono de Dios?

2.b. Su devoción fue con humildad hacia Dios.

El lavamiento de pies era una tarea de humilde servicio y comodidad para el huésped. Era una característica de la hospitalidad. Los siervos de los dueños de la casa hacían esa tarea. Esta mujer no era la sierva del dueño de esa casa ni siquiera era su casa. Jesús no se encontraba en la casa de esta mujer como para que ella le lavara los pies, pero a ella no le importó lavarle los pies, no le intereso humillarse delante de él, a pesar de que era una tarea para esclavos.

Como un ejemplo de humildad, Jesús se hizo hombre siendo Dios, como la actitud de un siervo frente a un rey, así fue, la actitud de aquella mujer.

No tenemos que cambiar de lugar. Nosotros siempre seremos los siervos, mientras que Jesús será eternamente Rey.

¿Reconoces todos tus defectos delante de Dios? Si nos humillamos delante de él, él se encargará de exaltarnos.

La confesión es un acto de humillación delante de Dios. ¿Con cuanta frecuencia confiesas tus pecados con una actitud de humildad delante de Dios? ¿Cuándo fue la última vez que lloraste por tu pecado?

La humildad es la modestia de espíritu, reconocer nuestra necesidad, dependencia de Dios. Ser humildes implica ser sinceros delante de la presencia de Dios.


2.c. Su devoción fue con fervor hacia Jesús.

Esta mujer besaba los pies de Jesús. Estos besos significaban devoción genuina. 

Lo contrario al fervor es la frialdad.

Cuando el hijo prodigo regreso a su casa, su padre lo beso. 

El fervor es ese deseo, esa pasión, ese anhelo de estar con Jesús. El primer amor.

Si regresa una persona muy querida que hace tiempo que no ves, ¿cómo la recibís? ¿Con un frío hola o con un abrazo caluroso?

¿Cómo es tu tiempo con Dios: fervoroso o lleno de frialdad? ¿Hacer tu devocional sólo para cumplir o porque realmente anhelas pasar tiempo con Dios?


2.d. Su devoción fue lo mejor para Jesús.

Esta mujer podría haber usado agua para lavarle los pies. Esto no hubiera estado mal, hubiera hecho lo que cualquiera podría hacer. Pero, esta mujer decidió darle lo mejor que tenia. Ella prefirió ungir los pies de Jesús con perfume, pero no con cualquier perfume, era el perfume de alabastro, el mejor de su clase.

Esta actitud me recuerda a la actitud que tuvo David cuando compró el terreno para el templo. Él no ofrecería algo a Dios que no le costara. 

¿Le estas dando tu mejor tiempo a Dios o lo que sobra? ¿Qué sacrificas para pasar tiempo con él? 

Advertencia:

A Satanás no le agrada que amemos a Dios, de modo que, buscara la manera de distraerte de tu tiempo con Dios. Por eso, sería bueno que encontraras un lugar y un tiempo en el cual nadie pueda interrumpirte, apaga todo lo que pueda distraerte y, por sobre todas las cosas, intenta ocupar tu mayor tiempo en la oración, antes y después de leer la Palabra.


La persona que realmente ama a Jesús es aquella que le responde con una actitud de devoción, tal como lo hizo aquella mujer en la Biblia.


¿Sos como ella? Tal vez no, pero te gustaría serlo. Entonces recuerda que tener un pleno conocimiento acerca de quién es y como es Dios nos ayudará a comprender nuestra condición, somos pecadores y necesitamos de Dios. Entender esta verdad con nuestra mente y nuestro corazón nos llevará a tener una actitud de verdadera devoción. Una mejor actitud de devoción implica tener un tiempo con Dios:  

    • en completa sinceridad y humildad, de manera que puedas derramar todo tu ser delante de él, sin temor a acercarnos a su trono 

    • en constante fervor y dando lo mejor.

¿Estás dispuesto a amar más a Jesús?