jueves, 23 de octubre de 2025

Reseña: Detrás del Velo. Un estudio de la vida de Lea de Michelle Kafer



Adquirí este libro en una conferencia de Sociedades Bíblicas. Sin referencias previas sobre la autora, me decidí a comprarlo. Si bien suelo ser reacia a comprar libros escritos por mujeres, y más aún por autoras que me son desconocidas, la temática capturó mi atención por completo: la vida de Lea. Inicialmente, dudé que la figura de Lea ofreciera un estudio profundo. Mi recuerdo se limitaba a que fue la primera esposa de Jacob, entregada por un padre engañador. Nunca me había detenido a considerar las expectativas que ella pudo haber tenido de aquel matrimonio. Lea siempre ocupó un segundo plano frente a Raquel, la amada, la verdadera protagonista de la historia de amor por la que un hombre estuvo dispuesto a trabajar siete años. En contraste, la figura de Lea parecía desvanecerse.

Que la vida de Lea fuera el tema central de este libro despertó mi interés. Desde hace tiempo he estado estudiando las mujeres de la Biblia y, por alguna razón, el estudio de Lea ha llegado a mi vida.

Aunque no conocía a la autora, Michelle Kafer, ni había escuchado previamente de ella, me resultó notable su formación académica en filosofía, economía y negocios, un conocimiento que complementa su saber teológico. Considero que el estudio adicional a las Escrituras enriquece el abordaje bíblico, ofreciendo diferentes ángulos y perspectivas que permiten una aplicación más amplia de las verdades bíblicas a nuestra vida.

Para complementar la reseña, consulté la web de la autora, donde encontré unas breves palabras sobre ella con las que me sentí profundamente identificada:

"La búsqueda del conocimiento siempre ha formado parte de mi personalidad. La curiosidad me mantiene en busca de conversaciones sobre todo tipo de temas que despiertan el interés de la gente... Mis títulos académicos consisten en una Licenciatura en Economía y Filosofía, así como una Maestría en Administración de Empresas y Economía. Si bien estos títulos han ampliado mi conocimiento, en mayor medida han fortalecido mi fe en y a favor de una cosmovisión bíblica."

A partir de estas consideraciones, quiero compartirles el contenido esencial de Detrás del Velo: Un estudio de Lea.

Michelle Kafer nos presenta a Lea como una de las figuras menores entre las grandes, una mujer que ha sido nombrada en la Biblia, pero que a menudo pasa desapercibida. Su vida nos ofrece la clave para acceder a un valioso tesoro preservado en las Sagradas Escrituras: verdades profundas que, en ocasiones, no notamos que han estado siempre ante nuestros ojos.

La vida de Lea es abordada como un viaje a un diario personal y profundamente espiritual, en el que se puede vislumbrar el Evangelio entretejido. Cada hito de su vida está reflejado en los nombres de sus hijos; como afirma Michelle Kafer, cada nombre es "una ventana a las meditaciones de su corazón". Rechazada desde el primer momento por su esposo, Lea encuentra en Dios su verdadero amor y refugio.

"Su historia es antigua, pero su mensaje es relevante para el día de hoy."

Algunos temas que podrás encontrar en este libro: ¿es real el amor a primera vista? ¿Cómo la cultura nos influye en nuestras expectativas sobre el amor? ¿Cómo puede afectar el rol como padres en la vida de los hijos? ¿Qué debemos hacer cuando somos “víctimas” de decisiones ajenas a nosotras, pero que nos afectan? ¿Qué hacer con anhelos incumplidos, relaciones rotas o asuntos no resueltos? ¿Qué hacer frente al rechazo de quienes deberían amarnos? ¿Qué hace Dios con nuestro sufrimiento? ¿Cómo tener contentamiento? ¿Cómo afecta la individualidad en el matrimonio? ¿Cómo alabar en medio de la aflicción? ¿Qué hacer cuando te encuentras en un desierto espiritual? ¿Cómo nos perjudica actuar en nuestras fuerzas? ¿Dónde está tu confianza, en tus habilidades o en Dios? ¿En quién debemos gloriarnos? ¿A dónde pertenecemos? ¿Quién es mi justicia? ¿Dónde está mi verdadera recompensa? 

Este libro me ha llenado el corazón, reflexionando quizás en cosas que ya sabía, pero que nunca está de más refrescar y volver a ponerlas en el corazón. La profundidad y la precisión bíblica para abordar cada uno de los temas es un deleite. Los conceptos claros y fácil de entender combinados con la vida llevan a convertir este libro en un tesoro, digno de tener en la biblioteca y consultar cada tanto. 

Espero que puedas disfrutar de la lectura de este libro tipo estudio para que, así como Lea, puedas atravesar la vida cristiana aferrada a lo eterno, puesto los ojos en Jesús.


jueves, 31 de julio de 2025

Mujer, todo el pecado él quito

Cuando las culpas del pecado te asfixien, recuerda que Él quito de en medio todo pecado. Todo aquello que nos declaraba culpable fue clavado en esa cruz garantizando nuestra pertenencia a Cristo. Fuimos redimidas de la potestad de las tinieblas, fuimos compradas por su sangre y ahora somos suyas. Él es nuestro defensor. Nadie podrá volver a culparnos de nuestros pecados. Él nos libero.  

14 anulando el acta de los decretos que había contra nosotros, que nos era contraria, quitándola de en medio y clavándola en la cruz, 15 y despojando a los principados y a las potestades, los exhibió públicamente, triunfando sobre ellos en la cruz. Colosenses 2:14-15


"Él Nos Liberó"

Verso 1

Cuando las culpas me quieren vencer,

cuando el pasado vuelve a doler,

recuerdo el precio que pagó por mí,

todo fue clavado allí, en esa cruz por mí.


Verso 2

Ya no hay cadenas sobre mi andar,

ya no hay condena que me pueda atar,

fuimos compradas con sangre de amor,

fuimos redimidas por el Salvador.


Estribillo

Él nos liberó, nos dio identidad,

borró el decreto de nuestra maldad.

Nada ni nadie nos puede acusar,

Cristo es mi juez, mi paz, mi verdad.

Él es mi defensor, en Él soy libre hoy.


Verso 3

La oscuridad no tiene poder,

salimos del reino que nos vio caer.

Ahora somos suyas, en Él vivimos,

ya no tememos, en gracia existimos.


Estribillo

Él nos liberó, nos dio identidad,

borró el decreto de nuestra maldad.

Nada ni nadie nos puede acusar,

Cristo es mi juez, mi paz, mi verdad.

Él es mi defensor, en Él soy libre hoy.


Puente

Clavó en la cruz toda mi culpa,

con su victoria ya no hay duda.

Soy suya, soy suya, por siempre suya…

¡Libre en Jesús!


Él nos liberó, nos dio identidad,

borró el decreto de nuestra maldad.

Él es mi defensor, en Él soy libre hoy...

Libre en Jesús… libre en Jesús...


jueves, 5 de junio de 2025

Se Ríe de lo Porvenir: Una Risa que Nace de la Fe

 




"Fuerza y honor son su vestidura, y se ríe de lo porvenir."

— Proverbios 31:25


Hay risas que esconden temor, otras que son puro sarcasmo, y también aquellas que nacen del alma tranquila. En la Biblia encontramos dos tipos de risa profundamente distintas: la risa de Sara y la risa de la mujer virtuosa en Proverbios 31.


Cuando Dios le promete a Abraham que Sara tendría un hijo, ella reacciona con una risa escéptica. ¿Cómo no hacerlo? Tenía años deseando ser madre y ya era anciana. Su risa (Génesis 18:12) es una mezcla de incredulidad y resignación. Pero Dios no la reprende con dureza. Al contrario, transforma esa risa en una experiencia de fe. Tiempo después, cuando nace Isaac —cuyo nombre significa “risa”— Sara ríe de nuevo, pero esta vez con gozo:

"Dios me ha hecho reír, y cualquiera que lo oyere se reirá conmigo.” (Génesis 21:6)


En contraste, la mujer de Proverbios 31 se ríe de lo porvenir. Su risa no nace del escepticismo, sino de la confianza. Ella no teme al futuro porque su fuerza está anclada en Dios. No se ríe por desconocer los desafíos que vendrán, sino porque ha aprendido a descansar en las promesas del Señor. Vive con propósito, dignidad y fe.


🌱 Entre Sara y la Mujer Virtuosa

Ambas risas nos hablan de un proceso:


Sara ríe porque no entiende cómo Dios podría obrar en lo imposible.


La mujer virtuosa ríe porque ya ha aprendido que Dios siempre obra, incluso en lo imposible.


Una representa el inicio del camino de fe; la otra, la madurez de una vida caminando con Dios. Y tal vez, si somos honestas, muchas veces estamos más cerca de la risa de Sara que de la de la mujer de Proverbios. Dudamos, nos reímos por no llorar, nos cuesta confiar.


Pero Dios es paciente. Él toma nuestras risas nerviosas, nuestras dudas, y las transforma en testimonio. Donde hubo escepticismo, Él siembra gozo. Donde hubo temor, Él edifica confianza.


🙌 Ríe, pero con Esperanza

Hoy, quizás no entiendas cómo se resolverá cierta situación. Quizás hay promesas que parecen demasiado lejanas. Pero hay una risa que viene del cielo, una risa tranquila que nace cuando decidimos confiar.


Que podamos vestirnos, como dice el versículo, de fuerza y honor, y mirar hacia el futuro sin miedo. Que nuestra risa no sea de burla ni de duda, sino una expresión serena de quienes saben que el porvenir está en manos de un Dios fiel.

lunes, 19 de mayo de 2025

El Dios de los imposibles



Genesis 17:15 Dijo también Dios a Abraham: A Sarai tu mujer no la llamarás Sarai, mas Sara será su nombre. 

Dios, quien es fiel a su propósito pese al error humano, se aparece nuevamente a Abram para reafirmar el pacto original y comprometerse nuevamente a esa relación ya establecida. (Comentario Mundo Hispano) 

La bondad gratuita de Dios brilla más claramente, porque, aunque los hombres impiden el curso de ella por obstáculos propios, sin embargo, les llega. Calvino

Dios se le aparece a Abram como el Todopoderoso - El Shaddai revelando su persona y carácter. Dios desea recordarle su promesa. Solo que esta vez Dios, menciona a Sara como parte de su plan. Dios poné más imposibles a su propio plan. Sara era esteril y ya entrada en años como para que pudiera concebir. Sin embargo, Dios tenía un plan para sus vida, para la vida de Sara. Dios cambia el nombre a princesa como parte de la proyección de su plan: será madre de naciones. También el cambio de nombre funciona como una garantía de parte de Dios. 

16 Y la bendeciré, y también te daré de ella hijo; sí, la bendeciré, y vendrá a ser madre de naciones; reyes de pueblos vendrán de ella. 

Solo si somos bendecidas por Dios puede salir bendición para otros. La bendición vino a Sarai y a través de ella pudo ser de bendición a Abraham. Dios usó a Sara para ser de bendición a los demás. La bendición de Jehová para Sara era un hijo. Como si Abram estuviera dudando, Dios le re afirma: Si, la bendeciré. Dios nos recuerda siempre sus promesas. Nuestra tendencia es a olvidar las bondades de Dios, olvidamos lo poderoso que es y los milagros que él puede hacer.  

Al enfatizar en la palabra «ella», Dios muestra su plan de que este hijo no vendría de una madre sustituta (como con Agar e Ismael). Sara misma daría a luz, aunque había pasado de la edad normal para eso. (Comentario EWord)

17 Entonces Abraham se postró sobre su rostro, y se rio, y dijo en su corazón: ¿A un hombre de cien años ha de nacer hijo? ¿Y Sara, ya de noventa años, ha de concebir? 

La novedad de la cosa le sorprende tanto, que por un corto tiempo está confundido; Sin embargo, él se humilla ante Dios, y con la mente confundida, postrado en la tierra, él, por fe, adora el poder de Dios. Calvino

Si bien sólo fueron pensamientos, en su interior, quizás por lo engañoso del corazón, Abram le costaba creer en lo que Dios le estaba diciendo. Le costaba creer porque lo que Dios le decía era simplemente imposible. Sin embargo, a pesar de estar desconcertado, de no comprender, Romanos 4.17-21 nos enseña que Abraham confió en la promesa de Dios, creyó en su Palabra 

La risa de Abraham no parece ser una de duda cínica, sino una de alegría por algo que sabía que parecía imposible por la apariencia externa, pero que Dios podía hacer. (Comentario EWord)

El pensamiento desconcertante repentinamente se precipitó sobre su mente, "¡Qué cosa más extraña es que un hijo nazca hasta los cien años!" Esto, sin embargo, parece ser una especie de competencia entre la razón carnal y la fe; porque aunque Abraham, postrado reverentemente ante Dios, somete su propia mente a la palabra divina, todavía está perturbado por la novedad del asunto. Respondo que esta admiración, que no obstruyó el curso del poder de Dios, no fue contraria a la fe; más aún, la fuerza de la fe brilló con mayor intensidad al superar un obstáculo tan arduo. Calvino

"Y no se debilitó en la fe al considerar su cuerpo, que estaba ya como muerto (siendo de casi cien años), o la esterilidad de la matriz de Sara. Tampoco dudó, por incredulidad, de la promesa de Dios, sino que se fortaleció en fe, dando gloria a Dios, plenamente convencido de que era también poderoso para hacer todo lo que había prometido". (Romanos 4:17-21)

¿Dudar o tener fe? Esa es la cuestión.

Abram se estaba convirtiendo en un gran hombre de fe, pero no se hace un gran hombre de fe de un día para otro. Se necesitan muchos años donde Dios trabaje en la vida de un hombre, años de confiar en Dios en los momentos triviales, intercalados por unos encuentros espectaculares con el Señor. (Comentario EWord)

La promesa de un hijo por medio de Sara demandaba fe en Dios y una espera adicional. A Abraham le parecía más fácil andar por lo visible y no por lo invisible en lo cual debía ejercitar nuevamente la fe en Dios. (Comentario Mundo Hispano)

El Señor a menudo renueva esta promesa; porque la repetición misma muestra que no se prometió ninguna bendición común. (Comentario Calvino)

18 Y dijo Abraham a Dios: Ojalá Ismael viva delante de ti. 

Abram estaba tan desconcertado que se imaginó que la promesa de la descendencia vendría por Ismael. Abram tenía un pensamiento racional, pero Dios no siempre actúa de forma racional. Los pensamientos y planes de nuestro Dios se nos escapan a nuestra mente.

"Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos, dijo Jehová. Como son más altos los cielos que la tierra, así son mis caminos más altos que vuestros caminos, y mis pensamientos más que vuestros pensamientos" Isaias 55:8-9.

Lo grandioso de esto es que aunque no entendamos todo, podemos estar completamente seguros en él, poner nuestra fe en él, descansar que sus pensamientos y sus planes para nuestras vida son mejores, más altos, con mayor peso de Gloria, Él cumple sus promesas.  

Durante nuestra incertidumbre, podemos decir como Job: “Yo sé que mi Redentor vive, Y al fin se levantará sobre el polvo; Y después de deshecha esta mi piel, En mi carne he de ver a Dios; Al cual veré por mí mismo, Y mis ojos lo verán, y no otro, Aunque mi corazón desfallece dentro de mí” Job 19:25-27.

“Puse mi fe en Jesús, Mi ancla firme está, Mi esperanza y un fundamento firme, el nunca me dejará caer” 




19 Respondió Dios: Ciertamente Sara tu mujer te dará a luz un hijo, y llamarás su nombre Isaac; y confirmaré mi pacto con él como pacto perpetuo para sus descendientes después de él. 


Ante la confusión de Abram, Dios le reafirma con claridad que la descendencia del pacto vendrá de Sara. Despierta la mente de su siervo dormida. Le dice con firmeza: 'Será Sara quien te dará un hijo'. Es como si le dijera: 'Aunque te cueste creerlo, tu descendencia nacerá de ella. Sus pensamientos estaban confinados dentro de unos límites muy estrechos, le pide que amplíe su mente para contemplar su promesa de su futuro descendiente por Sarai.

Dios no es hombre, para que mienta, ni hijo de hombre para que se arrepienta. Él dijo, ¿y no hará? Habló, ¿y no lo ejecutará? Números 23.19

¿Te cuesta creer en las promesas de Dios? Parece que a Abram también le costaba creer en lo imposible.

Además de reafirmar la promesa de su descendencia, Dios le manda a nombrar a su hijo: Isaac (rie) 

La bendición que viene de Dios trae felicidad a la vida. No sólo una sonrisa que ilumina los rostros sino una alegría interna que se traduce en agradecimiento a nuestro Dios. 

Seguramente el nombre de Issac le recordaría a Abram que Dios a pesar de nosotros cumple sus promesas. 

20 Y en cuanto a Ismael, también te he oído; he aquí que le bendeciré, y le haré fructificar y multiplicar mucho en gran manera; doce príncipes engendrará, y haré de él una gran nación. 

Dios escucha la oración de un padre. Dios sabía que Ismael ocupaba un lugar importante en el corazón de Abram. Por eso, Dios le prometió una gran nación para Ismael. Ismael no quedaría desplazado. Él también tendría su lugar.  Él también tendría su lugar por lo menos en lo concerniente a la vida terrenal. 


La diferencia más destacada es que la descendencia de Ismael, fruto de un plan humano, no llegará a ser parte del pacto. Gal 4:21-31 (Comentario Mundo Hispano)

El pacto de Dios será con Isaac. Porque el plan de Dios era mucho más trascendente de lo que Abram se podía imaginar. El pacto de Dios se cumpliría en el tiempo de Dios. 

El pacto debía cumplirse a su tiempo. (M. Henry)

21 Mas yo estableceré mi pacto con Isaac, el que Sara te dará a luz por este tiempo el año que viene. 22 Y acabó de hablar con él, y subió Dios de estar con Abraham.

Tres veces, Dios le repite que de Sara vendrá la descendencia para el pacto. A veces necesitamos que nos repitan las promesas de Dios para que penetren en nuestro corazón hasta saciar nuestra alma.

viernes, 9 de mayo de 2025

Mujer, busca respuestas divinas



Es interesante notar que el capítulo 16 de Génesis, que nos contará la historia de Agar e Ismael, comienza con la frase “Sarai mujer de Abram no le daba hijos” y termine con “ Era Abram de edad de ochenta y seis años, cuando Agar dio a luz a Ismael.”

Aparentemente un problema humano que evidentemente preocupaba a Sara y seguramente a Abram. Si bien la preocupación podría haber comenzado en Sara, para Abram no le fue indiferente. A un problema humano, se obtuvo una respuesta humana. Esta situación no fue llevada a la presencia de Dios sino que inmersa en la ceguera espiritual y en el pragmatismo, Sara decidió buscar una solución rápida y eficiente, o eso creyó que era, al entregarle a Agar a Abram para concebir un hijo. 

¿Cuántas veces dejamos que los problemas nos nublen de tal manera que no permiten poner los ojos en el cielo y buscar a Dios? Al poner los ojos en el cielo, buscar a Dios, se abre una nueva perspectiva que nos permite ver con los ojos de la gracia y de la fe llevándonos a descansar en su persona y en su poder. No siempre habrá un cambio de circunstancias, pero siempre habrá un cambio de corazón.

«Muéstrame, oh Jehová, tus caminos; Enséñame tus sendas. Encamíname en tu verdad, y enséñame, Porque tú eres el Dios de mi salvación; En ti he esperado todo el día.» Salmo 25.4-5

miércoles, 23 de abril de 2025

Mujer, Dios te ve



El Dios que me ve.

13 Entonces llamó el nombre de Jehová que con ella hablaba: Tú eres Dios que ve; porque dijo: ¿No he visto también aquí al que me ve? 

Agar, quien antes tenía un temperamento salvaje e ingobernable, comienza ahora finalmente a reconocer la providencia de Dios, conoce a Dios de una forma peculiar. Este encuentro con Dios transforma por completo a Agar y su destino. Este encuentro la hizo mirarse a sí misma y ver lo que Dios veía de ella y ahora puede ver a Dios. ¿No he visto también aquí al que me ve? Las vendas de sus ojos fueron quitadas y ella pudo ver a Dios de otra manera, Agar tuvo una revelación acerca de Dios como nunca antes había tenido. 

Es en las circunstancias más difíciles, en medio de la densa oscuridad de nuestra mente, donde Dios se manifiesta para abrir nuestros ojos a una verdad nueva. Una verdad que siempre estuvo presente, pero que permanecía velada ante nuestra mirada. Solo a través de la aflicción podemos ver al Dios que nos ve.

El Dios que ve (Roi). Ahora Agar entiende la omnisciencia de Dios y su profundo conocimiento acerca de su creación y sus criaturas. Asimismo, la idea del Dios que ve también está relacionado con un Dios que no está distante sino que observa activamente y participa en la vida de su pueblo. Agar entiende que puede tener una relación con el Dios que nos ve.

Calvino señala en su comentario que Agar, que antes parecía estar llevada por el azar a través del desierto, ahora percibe y reconoce que los asuntos humanos están bajo el gobierno divino. Y quien esté persuadido de que es observado por Dios, debe necesariamente vivir como si estuviera ante su presencia.

En un contexto bíblico, la capacidad de Dios para ver es una garantía de su providencia y cuidado. El término "roi" se usa célebremente en Génesis 16:13, donde Agar nombra a Dios "El Roi", que significa "el Dios que me ve", después de que este se le apareciera en el desierto. (Diccionario Strong) 

Agar entiende que Dios ha visto su aflicción y que tiene un control soberano sobre la situación. Entender al Dios que ve trae consuelo a su vida. ¿Entender la omnisciencia de Dios trae consuelo a tu vida, o genera temor?

Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados. Romanos 8:28

La Palabra nos asegura que todas las cosas, ya sean buenas o malas, obran para nuestro bien, cuando amamos a Dios. El propósito final de todo lo que vivimos es Su gloria. Si, esas cosas que muchas veces parecen no tener sentido y sólo traen dolor a nuestro corazón. Esas cosas también nos ayudan para bien.

Cuando comprendemos el inmenso amor de Dios y su eterna misericordia, el temor no tiene lugar. Su amor nos llena, nos transforma, y nos libera de todo temor

En el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor; porque el temor lleva en sí castigo. De donde el que teme, no ha sido perfeccionado en el amor. 1 Juan 4:18

Si al pensar en la omnisciencia o soberanía de Dios sientes temor, quizás aún haya áreas donde no has confiado plenamente en Su bondad y misericordia. Puede que queden dudas.

Es momento de dejar atrás las dudas y rendirnos completamente al amor de Dios, creyendo con una fe firme que Él tiene un plan para nuestro bien y para Su gloria. Deja que Dios te perfeccione en el amor. Déjate completar por Él.

Calvino extrae una preciosa conclusión sobre Agar: 

En primer lugar, Agar se reprende a sí misma, porque, como antes había sido demasiado ciega, incluso ahora abrió sus ojos demasiado lentamente e indolentemente para percibir a Dios. Porque agrava la culpa de su torpor con la circunstancia tanto del lugar como del tiempo. Había encontrado frecuentemente, por muchas pruebas, que era considerada por el Señor; sin embargo, quedándose ciega, había despreciado su providencia, como si con los ojos cerrados lo hubiera pasado por alto cuando se le presentó. Ahora se acusa a sí misma por no haberse despertado más rápidamente cuando apareció el ángel. La consideración del lugar también tiene un gran peso, porque Dios, quien siempre había testificado que estaba presente con ella en la casa de Abram, ahora la perseguía como fugitiva, incluso en el desierto. Implicaba, de hecho, una base ingratitud de su parte, ser ciega ante la presencia de Dios; de modo que incluso cuando sabía que él la estaba mirando, ella no, a su vez, alzaba los ojos para verlo. Pero fue una ceguera aún más vergonzosa que ella, siendo considerada por el Señor, aunque era una errante y una exiliada, pagando la justa pena de su perversidad, aún no lo reconocía como presente. Ahora vemos el punto al que tiende su autorreproche; 'Hasta ahora no he buscado a Dios, ni lo he tenido en cuenta, excepto por obligación; mientras que antes se había dignado mirarme: incluso ahora en el desierto, donde, siendo afligida por males, debería haberme despertado de inmediato, he estado, según mi costumbre, aturdida: ni habría alzado mis ojos hacia el cielo, a menos que primero el Señor me hubiera mirado.

14 Por lo cual llamó al pozo: Pozo del Viviente-que-me-ve. He aquí está entre Cades y Bered.

Agar, quien, no contenta con una simple confesión, deseaba que la misericordia de Dios fuera atestiguada en el futuro; y, por lo tanto, transmitió su testimonio, como de mano en mano. De aquí inferimos cuán útil es que aquellos que no se humillan libremente sean sometidos por golpes. Agar, quien siempre había sido indómita y rebelde, y quien, al fin, había sacudido completamente el yugo; ahora, cuando la dureza de su corazón fue quebrantada por las aflicciones, aparece como otra persona por completo. Sin embargo, no fue reducida a la orden solo por los golpes; sino que también se le añadió una visión celestial, que la detuvo por completo. Y lo mismo es necesario para nosotros; es decir, que Dios, al castigarnos con su mano, también nos traiga a un estado de sumisión y mansedumbre por su Espíritu. - Comentario Calvino

Agar deseaba testificar que había sido considerada favorablemente por Aquel que era el Dios Viviente, o el Autor de la vida.- Comentario Calvino


martes, 15 de abril de 2025

El Dios de toda misericordia





9 Y le dijo el ángel de Jehová: Vuélvete a tu señora, y ponte sumisa bajo su mano.


¿Qué llevó a Agar a obedecer a Dios? ¿Por qué obedecer sus mandamientos? ¿Sólo por temor a las consecuencias o por las promesas de sus bendiciones? ¿Qué nos motiva a la obediencia? 


La obediencia de Agar no estaba condicionada por el cumplimiento de la promesa de la multiplicación de su descendencia sino que estaba motivada por un genuino arrepentimiento, por un conocimiento profundo y sincero de Dios, y por un impulso divino a ponerse en las manos de Dios. 

Agar se encuentra en la misma situación que el salmista en Salmo 40:8: “Y se inclinó a mí, y oyó mi clamor”. Dios escucha el clamor del necesitado y se inclina para ayudarlo, su compasión es admirable. Agar en su momento de desesperación en el desierto es socorrida por Dios. Ella es consciente de que no merecía su favor. La misericordia de Dios es tan desbordante que se hace irresistible y muchas veces incomprensible. Él extiende su mano y nos ayuda, sin estar obligado a hacerlo. Ante semejante revelación, ¿Cómo no responder con gratitud y proclamar: “El hacer tu voluntad, Dios mío, me ha agradado”?

Dios le estaba pidiendo que regresara a un hogar abusivo, pero le hizo una promesa implícita de protección (Comentario eWord)

10 Le dijo también el ángel de Jehová: Multiplicaré tanto tu descendencia, que no podrá ser contada a causa de la multitud. 


Calvino señala que con el fin de mitigar la ofensa y aliviar lo severo del precepto con consuelo, promete una bendición en el hijo que ella debería concebir. Dios podría, en efecto, haber ordenado estrictamente lo que era correcto por su propia autoridad; pero para que Agar cumpliera más alegremente lo que sabía que era su deber, la atrae, como con halagos, a la obediencia. Y hacia este punto tienden esas promesas con las que nos invita a la sumisión voluntaria. Porque no quiere llevarnos mediante métodos serviles, para que obedezcamos sus mandamientos por coerción; y por lo tanto, mezcla invitaciones suaves y paternales con sus mandatos, tratándonos liberalmente, como a hijos.


Dios le promete que su descendencia no podría ser contada a causa de su multitud. Una promesa que seguramente traería consuelo y esperanza al alma de Agar. Es interesante que la promesa de Dios se la entrega a ella en un momento de angustia.


A través de esta promesa, Calvino señala que aunque el pacto de la vida eterna no pertenecía a Ismael, para que no estuviera completamente sin favor, Dios lo constituyó padre de un pueblo grande y famoso. Y así vemos que, en relación con esta vida presente, la bondad de Dios se extendió a la descendencia de Abram según la carne.


A diferencia de la promesa que Dios le hizo a Abram, Dios sólo le prometió una gran descendencia de Agar. Más tarde, después de ser expulsada con Ismael, Dios reafirma que hará de él una gran nación porque es descendiente de Abraham (Génesis 21:13, 18). Podemos observar que las promesas de Dios fueron diferentes para cada pueblo. La promesa a Abram tiene más trascendencia y amplitud ya que se da en el contexto del llamado de Dios a dejar su tierra y su parentela para ir a una tierra que Él le mostraría. Es una promesa fundacional para el pueblo de Israel y la historia de la salvación. Dios no solo le prometió una gran descendencia a Abrahm, sino que también le prometió una gran nación, bendición y renombre, una tierra y ser de bendición para todas las naciones a través del Mesías.


A lo largo de la historia, diversas fuentes judías, cristianas e islámicas han asociado a los descendientes de Ismael con las tribus árabes. El término "ismaelita" se ha utilizado históricamente para referirse a los árabes en general. Si bien no se formó una única nación unificada bajo el nombre de "Ismael", los descendientes de Ismael dieron origen a numerosas tribus y, posteriormente, a varios reinos y naciones árabes que han tenido una influencia significativa en la historia, la cultura y la política de la región y del mundo.


En esta narración bíblica podemos observar la omnisciencia de Dios y que Dios siempre cumple sus promesas.  


11 Además le dijo el ángel de Jehová: He aquí que has concebido, y darás a luz un hijo, y llamarás su nombre Ismael, porque Jehová ha oído tu aflicción.


Dios le confirma que su hijo nacerá. Quizás Agar ya se daba por muerta o creía que su hijo no iba a sobrevivir. Sin embargo, Dios le anticipa lo que sucederá para traerle consuelo y esperanza. El consuelo y la esperanza que Dios nos ofrece con su Palabra sólo se hace real en aquellas personas que a través del Espíritu Santo confían plenamente en Él.  


Como señala Calvino, en ningún momento el texto menciona que Agar buscó a Dios en oración, así que, se puede conjeturar que cuando estaba aturdida por sus sufrimientos, el ángel vino por su propia voluntad. 


Por lo tanto, Calvino concluye que es de observar que haya dos formas en las que Dios mira a los hombres con el propósito de ayudarlos: ya sea cuando, como suplicantes, imploran su ayuda; o cuando él, incluso sin que se lo pidan, les socorre en sus aflicciones. Es cierto que se dice especialmente que él escucha a aquellos que, por medio de oraciones, lo invocan como su Libertador. Sin embargo, a veces, cuando los hombres están mudos y, debido a su aturdimiento, no dirigen sus deseos hacia él, se dice que escucha sus miserias. Es probable que este último modo de escuchar se cumpliera para Agar, porque Dios la encontró libremente vagando por el desierto. 


Si está presente para aquellos que no lo buscan, mucho más será propicio a los deseos piadosos de su propio pueblo.

Y llamarás su nombre: Ismael. 

El significado del nombre Ismael es Dios oirá - escuchará. Dios había visto la situación de Agar. Dios no estaba ajeno a la vida de Agar. En esta escena podemos ver la misericordia de Dios. Si la descendencia prometida debía venir por Sara, ¿por qué Dios permitió que Agar concibiera y luego tuviera una gran descendencia? Dios tiene un plan para la descendencia de Ismael. Cuando el pueblo de Ismael clame al Dios verdadero, él escuchará. 

Porque no menospreció ni abominó la aflicción del afligido, Ni de él escondió su rostro; Sino que cuando clamó a él, le oyó. Salmo 22.24

Nuestro Dios es un Dios de Misericordia, una misericordia incomprensible para nosotros. A pesar de nuestros fracasos y que muchas veces no le buscamos, Dios sigue obrando con compasión y encamina las cosas para bien.


miércoles, 26 de marzo de 2025

Mujer, deja de huir



Génesis 6:7 - Y la halló el ángel de Jehová junto a una fuente de agua en el desierto, junto a la fuente que está en el camino de Shur. 


Agar huyó, pero Dios la encontró. Dios fue en busca de una sierva rebelde, que no solo había sido víctima sino también victimaria. Una sierva egipcia que no pertenecía al pueblo de Dios, pero que había sido introducida de forma abrupta en la familia de Abram 


“Al ser la mujer de temperamento servil e indomable ferocidad, eligió huir en lugar de volver a ganarse el favor a través del humilde reconocimiento de su falta” Calvino


8 Y le dijo: Agar, sierva de Sarai, ¿de dónde vienes tú, y a dónde vas? Y ella respondió: Huyo de delante de Sarai mi señora. 


Si bien la familia de Abram no estaba pasando por su mejor momento, Dios cuidaba de Abram. Agar estaba huyendo de un lugar de protección dónde Dios estaba presente hacia un Egipto, un mundo ajeno a Dios, debiendo atravesar un desierto lleno de peligro.


Ante la adversidad, Agar pensaba regresar al mundo. Sin embargo, Dios la buscó. 


Cuando somos oprimidos, la salida no es volver a la vieja vida, a viejas costumbres, a la banalidad de la vida, la salida siempre va a estar en Cristo. 


“Preguntar de dónde venimos nos mostraría nuestro pecado y nuestra locura. Considerando a dónde iremos, descubre nuestro peligro y miseria” Mathew Henry



9 Y le dijo el ángel de Jehová: Vuélvete a tu señora, y ponte sumisa bajo su mano. 


Dios le dijo a Agar que debía regresar y obedecer a su señora. Dios llama a Agar al arrepentimiento. Agar “olvidando su propia condición, se había enaltecido de manera más insolente y audaz de lo que correspondía a una sierva.” (Calvino)


Agar era una madre soltera con un problema de orgullo. Por eso, ella debía reconocer su mal actuar y regresar para restaurar la relación y el orden en la casa. Agar debía ponerse debajo de Sarai. Dios le pide que se humille delante de su ama. Regresar era reconocer que no había sido una buena sierva y que estaría dispuesta a cambiar su actitud para reconciliar la relación.


“Y realmente, dado que nada es mejor que, a través de la obediencia y la paciencia, aplacar la severidad de aquellos que tienen autoridad sobre nosotros, debemos esforzarnos especialmente en inclinarnos hacia la benevolencia a través de nuestra humillación, cuando los hemos ofendido con nuestro orgullo.” Calvino


Humillaos, pues, bajo la poderosa mano de Dios, para que él os exalte cuando fuere tiempo -  1 Pedro 5:6


Esta humillación no es una humillación degradante, no tiene nada que ver con nuestra dignidad. No estamos en una batalla en dónde reconocer nuestros errores equivaldría a ser derrotados. Todo lo contrario, reconocer nuestros pecados, nuestro orgullo, produce mayor humildad en nuestro carácter. Nos hace reconocer quién verdaderamente somos y cuál es nuestro lugar en el universo. 


Debemos ver la confesión de nuestros pecados y/o errores como una virtud y no como una debilidad. El mundo nos ha hecho creer que reconocer nuestros errores es de débiles, perdedores, y que el orgullo es nuestra mejor virtud para lograr las metas, pero no es así para Dios. Dios nos ve y ve cuando dejamos nuestro orgullo de lado y confesamos nuestras faltas. La confesión nos libera de una carga que no podemos llevar, que nos impide avanzar en nuestra vida cristiana, por eso, su Palabra nos anima a confesar de forma diaria nuestros pecados. Sólo liberándonos de este peso, podemos re encauzar nuestra vida, dejar de huir, superar la adversidad.


En este encuentro podemos ver un cuadro del evangelio, Dios va en busca del pecador, en este caso, en busca de Agar. Es una iniciativa divina por el puro afecto de su voluntad. Luego, al preguntarle ¿de dónde vienes y a dónde vas? Dios confronta a Agar con su pecado. Agar confiesa su pecado, y Dios la llama al arrepentimiento. Fue en el encuentro con Dios, en la soledad del desierto, en dónde Agar entendiendo su condición encuentra en Dios, en la confesión y en el arrepentimiento, el camino de regreso a casa.